Folklore

Época colonial

Para algunos investigadores, las primeras manifestaciones de carnaval en la isla de Santo Domingo y en el Nuevo Mundo, se dieron en la Vega Vieja con la celebración de la representación de los moros y cristianos, en la festividad de San Sebastián. Estas eran expresiones teatralizadas y juegos de la época, traídos por los españoles como parte de sus tradiciones y de su cultura popular.

La rigidez de la vida cotidiana dirigida por el poder católico y político en el espacio reducido de la cuidad de Santo Domingo, condujo a la necesidad de una catarsis social. A través del carnaval y de otras manifestaciones de cultura popular, como las mascaradas y las mojigangas, se creaba ilusión de democracia e igualdad  en las calles y la Plaza de armas, en un ambiente subversivo. Se ponía “el mundo al revés”.

Paralelamente se celebraban bailes de carnaval exclusivos  en las Casas Reales, residencia del presidente de la Real Audiencia, a estos bailes para las elites no tenían acceso los sectores populares

Celebraciones  más importantes:

  • Carnaval de Carnestolendas, en febrero: traído por los españoles, acorde con la tradición europea, se celebraba durante 3 días antes del inicio de la Cuaresma y terminaba el martes anterior al miércoles de ceniza. Era una fiesta religiosa en la que sus participantes daban riendas sueltas a sus represiones en un mecanismo de subversión.
  • Cíngulo de Santo Tomas, el 28 de enero: al iniciarse las clases, los estudiantes de la Universidad de Santo Domingo elegían una directiva, con un tesorero que se encargaría de organizar las actividades carnavalescas. El día de la fiesta buscaban mujeres en los barios de Santa Bárbara, San Miguel y San Antón, las disfrazaban, tocaban, cantaban y bailaban hasta que saliera el sol. En estas fiestas se satirizaban a personajes y autoridades de la cuidad lo que condujo muchas veces a que fueran prohibidas esta manifestaciones, con sanciones para los estudiantes que escapaban a los controles sociales tradicionales
  • Corpus Christi, fiesta religiosa más solemne de la colonia, donde participaban todas las clases sociales. Los esclavos bailaban con frenesí al ritmo de sus tambores y llevaban pintorescas mascaras.
  • Carnaval del agua, el 30 de noviembre día de San Andrés, donde además de los ojos de cera (huevos con agua perfumada), los naranjazos y las jeringas se lanzaba a los transeúntes, harina de trigo, almidón de yuca y  agua.

Evolución histórica del Carnaval

Con la Independencia nacional en 1844 y la fascinación de las elites con Europa y sus Carnavales, como los de Paris, Niza, Roma y Venecia, se importo los confetis y serpentinas; se institucionalizó el carnaval de salón en los clubes y centros privados, con reinas, bailes exclusivos y desfiles particulares por las calles, donde ellos eran los protagonistas y el pueblo el espectador.

Siguiendo la tradición colonial de festejar los grandes acontecimientos, la declaración de Independencia fue celebrada en sus primeros años por los sectores populares con fiestas de carnaval. Con el tiempo estas celebraciones ganaron categoría patriótica y se institucionalizaron hasta el día de hoy como “El carnaval de la Independencia.”

Después de la guerra de restauración de 1863, la lucha popular hizo posible la emergencia del pueblo como protagonista histórico, profundizando las dimensiones de una conciencia nacional en la búsqueda de su identidad. Esto hizo que se comenzara a valorar la imagen del “indígena” como símbolo de identidad. El Carnaval popular empezó a representar el encuentro entre los españoles y los indígenas, desde el punto de vista estos últimos. La representación más creativa en la actualidad es las del carnaval de Santo Domingo, donde sobrevive todavía la Comparsa de los Indios de San Carlos, la de Santiago los Caballeros, y la de Azua.

Al final del siglo XIX, el carnaval popular fue desarrollándose con la creatividad de los artistas del pueblo quienes transformaron a los Diablos cojuelos que llegaron de España y crearon nuevos personajes dentro de un proceso de criollización:

  • Robalagallina
  • Califá
  • Se me muere Rebeca
  • La muerte en Jeep
  • Nicolas Den Den
  • Los Galleros
  • Los Africanos
  • A que no me quemas el papelón
  • El Oso Nicolás
  • Los Platanuses


Era de Trujillo

En su afán de ganar simpatía entre las clases altas, Trujillo que era de origen popular, amplio su apoyo y participación en el carnaval de las élites.
El surgimiento y crecimiento de los barrios populares en Villa Juana, Villa Francisca y Borojol, Villa Duarte, Villa Mella, Los Minas, Sabana Perdida, hicieron posible el surgimiento del carnaval popular.

Zapateros, albañiles, limpiabotas, pintores de brocha gorda, sastres, mecánicos, prestamistas, hojalateros, empleados de colmados, chóferes, vendedores ambulantes, cobradores de guaguas, boxeadores, músicos populares, carpinteros, muelleros, vendedores de frutas, guardias, policías y marinos se convirtieron en artistas del carnaval, enriqueciéndolo con nuevos personajes

De esta manera existieron en paralelo un carnaval de salón para las elites, con bailes y desfiles exclusivos y excluyentes con personajes alienados, donde la fantasía expresaba todo menos lo que era realmente la sociedad dominicana y el carnaval callejero, rico en creatividad e identidad

El crecimiento del carnaval callejero hizo que el régimen trujillista pusiera mecanismos de control, sobre todo cuando la dictadura entro en crisis.

Hoy el carnaval se ha convertido en la expresión más importante de la cultura popular  dominicana y de la identidad nacional, dimensiones que fueron ampliadas, redefinidas y revalorizadas por los últimos gobiernos democráticos.


Diversidad cultural del carnaval popular

-    Carnaval de la Independencia en febrero
-    Carnaval de La Vega
-    Carnaval de Azua
-    Carnaval Cimarrón
-    Carnaval de Gala
-    Los Enmascarados (macaraos) de Salcedo
-    Las Cachuas de Cabral
-    Los Ga-ga

La Gira : Carnaval